marisafatas’s photo on Instagram, uploaded 18.12.2019, 16.31 GMT

De Superheroínas y ciencia ficción

Hablamos con Elisa McCaussland y Diego Salgado, autores de ‘Supernovas. Una historia feminista de la ciencia ficción audiovisual’, ensayo crítico sobre cómics, cine y televisión y con perspectiva de género.

‘El cuento de la criada’, serie basada en la novela de Margaret Atwood (1984), ha servido como inspiración estética para algunos movimientos en defensa de los derechos de las mujeres. ¿Ayuda la ciencia ficción feminista a crear futuro? “Escribimos este libro porque creemos que existe una correlación entre la ciencia ficción y el feminismo”, explican los autores. “Las cualidades utópicas y especulativas del género son idóneas para reflejar las aspiraciones del movimiento feminista en un contexto que aún hoy le es adverso y en el que queda mucho por hacer”.

¿Qué papel desempeñarán la tecnología y la ciencia en nuestro futuro? ¿Cómo será la convivencia entre mujeres y hombres? ¿Disfrutaremos de una sociedad libre? El siglo pasado nos dejó personajes femeninos legendarios que pusieron un foco esclarecedor sobre cuestiones como el sexismo institucionalizado o la desigualdad. Wonder Woman, Barbarella o la teniente Ripley son solo algunos ejemplos. En el nuevo milenio, la ciencia ficción feminista recoge esa herencia para seguir especulando a través de ficciones como ‘Los juegos del hambre’ o ‘Divergente’ sobre los derechos y la libertad de las mujeres, de las personas racializadas y el colectivo LGTBI+. Elisa McCausland, periodista especializada en cultura popular y feminismo, y Diego Salgado, crítico de cine, hacen en este libro un recorrido histórico por todas esas Supernovas capaces de alumbrar nuevas realidades, señalar peligros e indicar oportunidades. Hacemos con ellos un recorrido por algunas de las superheroínas más luminosas.

En 1941 nació Wonder Woman, una de las primeras superheroínas de la cultura popular. ¿Cuáles son los puntos fuertes de esta guerrera inmortal?

Wonder Woman es quizá el personaje de (ciencia) ficción más feminista en la historia de la cultura popular. Todo en ella, desde su vestuario y sus armas a su filosofía como superheroína, responde a un ejercicio programático de sus creadores, William Moulton Marston, Elizabeth Holloway y Olive Byrne, para introducir el feminismo de primera ola en el ámbito del comic book. Su punto fuerte, por tanto, es su tremenda coherencia como criatura de ficción a pesar de que, a lo largo de su trayectoria, no siempre los artistas le hayan hecho justicia.

Definís a ‘Barbarella’ (1968) como “hija utópica del verano del amor y de la píldora anticonceptiva”. ¿En qué aspectos el personaje interpretado por Jane Fonda recoge el espíritu de aquellos años?

Las aventuras espaciales de Barbarella tuvieron desde el primer momento un talante rebelde, inconformista, y el objetivo explícito del personaje era la búsqueda del placer. Por ello representa a la perfección el espíritu del amor libre y los prolegómenos del feminismo de segunda ola. Con perspectiva, como analizamos en el libro, aunque supuso desde luego un revulsivo para la ciencia ficción de y para hombres producida hasta entonces, no es oro todo lo que reluce en esa configuración progresista de Barbarella, y se perciben en ella con claridad servidumbres a la programación de género de sus artífices, al fin y al cabo hombres: el historietista Jean-Claude Forest y el cineasta Roger Vadim.

Casi una década después apareció en escena Leia, la princesa de ‘La guerra de las galaxias’ (1977). Para vosotros es una mujer “más armada que fuerte”.

Sí, Leia es un personaje importante porque es el único referente con cierto poder agencial al que pueden apelar las personas aficionadas después de muchos años de ciencia ficción producida para el cine y la televisión con personajes femeninos de muy poco peso. Su existencia puede achacarse sin duda a los efectos en la cultura popular del feminismo de segunda ola. Sin embargo, como demostró El retorno del Jedi (1983), hay mucho en ella como personaje de erótica de la excepción, de chica entre chicos que funciona como ensoñación y que no abandona la zona de damisela en peligro y de interés romántico para los protagonistas masculinos. 

La teniente Ripley, protagonista de ‘Alien’ (1979), representa una ruptura con los arquetipos femeninos anteriores. ¿Contra qué villanos lucha esta nueva superheroína?

Conviene recordar siempre que en las primeras versiones del guion de Alien, Ripley era un hombre, y que, tal y como aparece en pantalla, no hay nada en ella que permita establecer una dialéctica rupturista de género. Más bien al contrario, frente a la Ripley de entregas posteriores de la serie, la que protagoniza Alien es un ejemplo perfecto de hasta qué punto las proclamas del feminismo de segunda ola se disolvieron, a medida que Estados Unidos se abocaba al conservadurismo de los años ochenta, en una suerte de pragmatismo individualista por el que la mujer aspiraba tan solo a tener un hueco en el mercado laboral y a ser tan profesional y competitiva como el hombre. En este sentido, Ripley no es en efecto equiparable a representaciones previas de la mujer en la ciencia ficción, pues no es ni un florero que grita ni una princesa, sino una trabajadora cualificada en la que se confunden los rasgos del protagonista masculino tradicional que resuelve las situaciones de peligro a base de valor y de final girl que sobrevive al monstruo gracias a su ingenio. Pero las encarnaciones posteriores del personaje por Sigourney Weaver son más interesantes.

¿Podríamos situar a Sarah Connor -la madre salvadora de ‘Terminator’ (1984)- en la misma línea?

Sarah Connor es en nuestra opinión un personaje más rico que la Ripley de Alien. Es un personaje que experimenta una auténtica evolución. En Terminator (1984) acaba por revelarse como la auténtica heroína de la ficción cuando en principio solo parecía una proyección idealizada del hombre que llegaba del futuro para salvarla, y en Terminator 2: El Juicio Final (1991) se constituye en la heroína de acción casi definitiva de la historia del cine con permiso de la Ripley de Aliens, el regreso (1986), obra no por casualidad del mismo realizador, James Cameron.

Títulos como ‘El quinto elemento’, ‘Matrix’ o ‘X Men’ reflejan las demandas de la tercera ola feminista. ¿Cómo imaginaba el futuro la ciencia ficción de fin de siglo?

Durante la segunda mitad de los años noventa se produce una circunstancia paradójica: Occidente no se encuentra aquejada de problemas importantes y, sin embargo, existen en el ámbito del mainstream y, en particular, el fantástico, una inquietud y un anhelo de escapar a lo establecido que hallan su reflejo en Internet, la imagen digital y lo gótico. El pesimismo milenarista y un optimismo utópico se dan la mano en vísperas del nuevo siglo, y el feminismo del momento también es presa de estas convulsiones ideológicas y artísticas, que dan lugar a personajes tan sugerentes y difíciles de categorizar como la Leeloo de 'El quinto elemento', la Trinity de 'Matrix' y la Mística de 'X-Men'.

En cuanto a videoclips musicales, destacáis ‘All is full of love’ (1997), de Björk. ¿Qué tipo de cíborg propuso entonces la islandesa?

All is Full of Love está protagonizado por una Björk robótica que nace como objeto controlado por otros pero que, tras tener un encuentro sexual con una gemela cíborg, deviene sujeto con iniciativa propia. El videoclip es una celebración metafórica del yo, pero también una visión sobre un mundo mediado por la técnica hasta en los aspectos más íntimos, los que determinan el signo de nuestra identidad. En varios aspectos, como demuestra su influencia casi veinte años después en el filme de Alex Garland Ex Machina (2014), All is Full of Love es una obra visionaria en la que lo cíborg se constituye, sobre todo, en reflexión sobre las oportunidades y los peligros que acarrea la tecnología a la hora de poner en cuestión nuestras programaciones de género.

Coincidiendo con la Gran Recesión de 2008 se estrena ‘Los juegos del hambre’. ¿Qué valores de la época personifica la heroína interpretada por Jennifer Lawrence?

Katniss Everdeen, el personaje que encarna Jennifer Lawrence, nos parece un ejemplo muy elocuente de la figura de la mujer en puertas del feminismo de cuarta ola; una joven desclasada, víctima de una crisis política y económica contra la que se revuelve sin demasiada conciencia aún de su potencial como agente social. Entre sus enemigos no se cuenta solo el patriarcado, también representantes de los feminismos de anteriores olas, que en cierto sentido han fracasado al no materializar un futuro mejor para todas las personas. Katniss es todo voluntad y todo fuerza, aunque más allá de lo que respecta a sus seres queridos, su actitud roza lo apolítico y hasta el desencanto.

En España, más allá de películas como ‘Supernova’ (1992), interpretada por Marta Sánchez, o ‘La piel que habito’ (2010), de Almodóvar, no tenemos muchas referencias. ¿Qué otros títulos nos recomendaríais?

En efecto, en España la ciencia ficción cinematográfica y televisiva siempre ha tenido un carácter un tanto marginal, esporádico, y no es fácil hallar títulos de este género ni, mucho menos, un hilo conductor entre unos y otros que permita hablar de una tradición. A pesar de ello vale la pena repasar excepciones como Fata Morgana (1965), El refugio del miedo (1974), Abre los ojos (1997), la reciente Paradise Hills (2019), y, sobre todo, la figura de la directora María Lidón, conocida artísticamente como Luna, que durante un tiempo consagra su esfuerzo al cine de género, incluyendo una película de ciencia ficción, Stranded (2001). Lidón ha abandonado la realización de películas en favor del sector publicitario, pero su labor en el ámbito del cine popular merece al menos una cita.

¿A qué autoras de cómic españolas deberíamos seguirles la pista?

Ahora mismo se pueden encontrar numerosos ejemplos de autoras españolas de cómic que han optado por la fantasía y, en concreto, la ciencia ficción, como vehículo expresivo para sus inquietudes. Entre ellas nos gustaría destacar a Emma Ríos, Anabel Colazo y Rosemary Valero-O'Connell. Las tres conocen los códigos del género, han disfrutado y disfrutan de la ciencia ficción como buenas aficionadas, y están aportando argumentos y formas innovadoras que sin duda van a servir como inspiración a compañeras presentes y futuras.

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